CAPÍTULO 2
COMENZANDO A RODAR
Poco a poco hay que hacerse a la
ciudad. Había que marcarse retos. El primero de todos: encontrar piso. Mi consejo
(para futuros becarios), es agenciarse un número de teléfono griego lo antes
posible. Una de las mejores compañías para esto es Cosmote, que por unos 10
euros al mes (prepago) tienes internet y
llamadas.
La oferta de pisos realmente es
alta, se nota mucho la crisis. Hay un montón de carteles amarillos en los
bloques que ponen: ENOIKIAZETAI. Se puede llamar a ellos o bien buscar por
internet (así fue como lo encontré yo). Las páginas que recomiendo son: www.xe.gr, www.expatriates.com
y http://athens.craigslist.gr/apa. En mi caso he
tardado unas dos semanas en encontrar (mucho piso viejo y sobre todo, mucho sin
amueblar). La zona de Paggrati está muy bien y está muy cerca de la oficina.
Todos, o casi todos los becarios han vivido ahí. Por último, recomiendo
regatear el precio todo lo que se pueda. Aquí se lleva mucho eso.
En el aspecto social, aunque es
“duro” comenzar solo en un sitio totalmente nuevo y con otro idioma, hay que
moverse todo lo posible. Es aconsejable apuntarse a clases de griego para
conocer gente nueva. No es algo imprescindible porque casi toda la gente joven
habla inglés, pero ayuda bastante.
¿Cosas curiosas del país? Bueno,
el tráfico es caótico. Esa sensación de “peligro” que puedes tener en España
cuando cruzas en rojo, aquí la tienes aunque lo hagas en verde. Las aceras, son
también caóticas. Siempre encuentras obstáculos que te impiden pasar con
normalidad: un árbol que ocupa casi toda la acera, coches que se creen que la
calle es suya y aparcan con medio morro ocupando la parte por la que tienes que
pasar, abuelas que cuando las vas a adelantar te bloquean…ah, no… que eso también
lo hay en España…en fin, que el camino de casa al trabajo se vuelve gymkana
urbana improvisada. Me pregunto la gente que tenga algún tipo de discapacidad
cómo lo llevarán. Por lo demás, no sé, la gente en general es bastante amable.
Si ven que eres de fuera, intentan ayudarte en todo lo que pueden, aunque no
hablen nada de inglés. En general hay simpatía hacia los españoles.
El clima es genial. En pleno
enero ves a la gente en las terrazas tomando algo, lo que hace que la ciudad
tenga vida incluso en invierno. La comida es muy buena. Todavía me quedan
muchas cosas por probar, pero lo poco que llevo, me encanta.
Y poco más, en la siguiente
prometo relatar cosas curiosas/absurdas que ve por aquí.
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