lunes, 17 de febrero de 2014

2 COMENZANDO A RODAR



CAPÍTULO 2
COMENZANDO A RODAR

Poco a poco hay que hacerse a la ciudad. Había que marcarse retos. El primero de todos: encontrar piso. Mi consejo (para futuros becarios), es agenciarse un número de teléfono griego lo antes posible. Una de las mejores compañías para esto es Cosmote, que por unos 10 euros al mes (prepago)  tienes internet y llamadas.
La oferta de pisos realmente es alta, se nota mucho la crisis. Hay un montón de carteles amarillos en los bloques que ponen: ENOIKIAZETAI. Se puede llamar a ellos o bien buscar por internet (así fue como lo encontré yo). Las páginas que recomiendo son: www.xe.gr, www.expatriates.com y http://athens.craigslist.gr/apa. En mi caso he tardado unas dos semanas en encontrar (mucho piso viejo y sobre todo, mucho sin amueblar). La zona de Paggrati está muy bien y está muy cerca de la oficina. Todos, o casi todos los becarios han vivido ahí. Por último, recomiendo regatear el precio todo lo que se pueda. Aquí se lleva mucho eso.
En el aspecto social, aunque es “duro” comenzar solo en un sitio totalmente nuevo y con otro idioma, hay que moverse todo lo posible. Es aconsejable apuntarse a clases de griego para conocer gente nueva. No es algo imprescindible porque casi toda la gente joven habla inglés, pero ayuda bastante.
¿Cosas curiosas del país? Bueno, el tráfico es caótico. Esa sensación de “peligro” que puedes tener en España cuando cruzas en rojo, aquí la tienes aunque lo hagas en verde. Las aceras, son también caóticas. Siempre encuentras obstáculos que te impiden pasar con normalidad: un árbol que ocupa casi toda la acera, coches que se creen que la calle es suya y aparcan con medio morro ocupando la parte por la que tienes que pasar, abuelas que cuando las vas a adelantar te bloquean…ah, no… que eso también lo hay en España…en fin, que el camino de casa al trabajo se vuelve gymkana urbana improvisada. Me pregunto la gente que tenga algún tipo de discapacidad cómo lo llevarán. Por lo demás, no sé, la gente en general es bastante amable. Si ven que eres de fuera, intentan ayudarte en todo lo que pueden, aunque no hablen nada de inglés. En general hay simpatía hacia los españoles.
El clima es genial. En pleno enero ves a la gente en las terrazas tomando algo, lo que hace que la ciudad tenga vida incluso en invierno. La comida es muy buena. Todavía me quedan muchas cosas por probar, pero lo poco que llevo, me encanta.

Y poco más, en la siguiente prometo relatar cosas curiosas/absurdas que ve por aquí.

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